¿Porqué el deporte desata tanta pasión? y ¿cómo aprovechar ese descubrimiento para encontrar o potenciar nuestras pasiones?

Desde muy pequeño pensaba que moverme no era para mí. Los deportes y la vida era para verlos, no para vivirlos en mi caso.

Fui un gran testigo curioso y aspiracional de cómo el deporte generaba en quienes lo ejercían, y en quienes lo mirábamos, unas sensaciones que iban más allá de la razón y detonaban tanto las ganas de estar vivos, como las ganas de morirse cuando tu equipo perdía, llegando hasta las ganas de querer matar a algunos.

Habia sido solo testigo de cómo el deporte, movilizaba naciones enteras hacia sus mejores, emociones, intenciones y horizontes comunes.

Hasta que en un momento de mi vida llegó la frase del coach y fundador de Nike Bill Bowerman:

“Si tienes un cuerpo, eres un atleta”.

Bill Bowerman

La palabra permiso es clave para ganar con la vida.

Es allí, cuando me doy el permiso a través del permiso de otros de decirme: “Al carajo con las expectativas de perfección, tengo un cuerpo, puedo ser un atleta”

Es allí, cuando entro en el juego y me hago parte de una sensación que todavía me desborda por los deportes y me desborda por ser parte activa de la vida.

El cuerpo pasó de ser una excusa perfecta para ser una gran víctima a ser la fuente más grande de victorias de mi vida.

Además, descubrí que muchos de quienes se entraman en las cumbres del “éxito” (empresarios, artistas, líderes, etc), tienen en el deporte o la actividad física como una guía cotidiana de pasión, entusiasmo y confirmación cotidiana de sus capacidades extremas.

Pero no nos vayamos para más allá y quedémonos más acá con la pregunta ¿porque el deporte trae, atrae y extrae las más grandes pasiones en los seres humanos?

Mi respuesta es, porque estamos diseñados para ser atletas, estamos diseñados para erigir y contar grandes historias, estamos diseñados para evolucionar y superar obstáculos, así estamos diseñados nosotros y así se diseñó también lo que muchos llaman ¡felicidad!

Vamos en tres pasos, paso por paso y con ello me adelanto a decir que esta propiedad no es exclusiva del deporte, sino del arte, de la empresa, de la ciencia, así como de todo aquello en lo humano que emule “el camino narrativo del héroe”.

¿Cual es la narrativa del camino del héroe?

  1. EL CAMIMO NARRATIVO DEL HÉROE

Todo viaje narrativo que se construye con esta forma tendrá inmerso algo que toque en el espejo evolutivo del ser humano y que alcance latir dentro de su corazón porque allí se identificará con su destino biológico: la grandeza.

Porque todo ser humano, viene con el propósito de evolucionar y con las capacidades de impacto a niveles de gloria, a niveles de legado, de huella indeleble.

El camino del héroe es el recorrido necesario para descubrir ese destino, para consumarlo, disfrutarlo y celebrarlo con otros.

Está concebido en los clásicos y descrito en estructura metodológica por el Mitógrafo Jhoseph Campbell en sus 12 pasos y en su libro “El héroe de las mil caras” (1949).

El camino del héroe es una narrativa que nos da sentido de existencia, sentido de pertenencia, sentido de pertinencia y sentido de relevancia.

Esos 4 sentidos son los requeridos para que un ser humano en cualquiera que sea su actividad se sienta no solo motivado, sino en “Estado De Flow” descrito en su teoría por el profesor y psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, en resonancia con quien merece ser la persona y de hecho con quien es naturalmente.

Es importante agregar que la narrativa presente en cualquier obra literaria o del arte común y estos 12 pasos denotados en “el viaje del héroe”, se viven en la vida real en todas sus situaciones.

La diferencia es que en estas historias mi hay un final, sino dos posibles finales; la aceptación de los hechos o la negación de los hechos, sea cuales sean, lo cual determinará el flujo acumulado de los acontecimientos subsecuentes que se vivirán según elija percibirlos el individuo, como triunfos o como derrotas.

La diferencia es que en estas historias reales, no hay un final, sino dos posibles finales; sean cuales sean, aceptación de los hechos o la negación de los hechos.

Ello determinará, el flujo acumulado de los acontecimientos subsecuentes que se vivirán según elija percibirlos el individuo, como triunfos o como derrotas.

Lo cual nos eleva al segundo punto de esta reflexión; una mentalidad de campeones.

  1. MENTALIDAD DE CAMPEONES

Una mentalidad, para mi forma de ver, nos ofrece a la mente en su estado dinámico. Una mentalidad es la mente aplicada y por tanto denota el “cómo” le estamos dando uso a tan poderosa herramienta o arma que nos ha sido otorgada desde que nacemos.

¿La aprovechamos o la devaluamos? ¿La usamos o nos usa?

La mente es un ente vivo, cuya vida radica en las conexiones eléctricas producidas por los hechos del pasado que van construyendo las huellas que marcan los caminos artificiales de una existencia que ya fue y por tanto, no es más.

Naomi Osaka en su documental trasmitido por Netflix (totalmente recomendado, por cierto), destaca un punto vital y no muchas veces explorado desde el mundo del espectador deportivo.

Cuando perdió dos veces consecutivas se dijo reconocer en ella que “no había llegado a la mentalidad de los campeones”, que es aquella que hace que los triunfos no sean aislados o fortuitos, sino que sean seguidos y consistentes.

“Me di cuenta de que apenas sentía que no estaba en mi mejor día, en mi mejor forma, me salía de concentración”.

Naomi Osaka

Es decir, que al contrario de lo que muchos pudieran pensar de una mentalidad ganadora, no es estar al 100% la mayoría del tiempo, es que aún cuando no te sientas en tu 100% eso no te detenga en dar tu 100%.

Es decir que una mentalidad ganadora es aquella que te permite, aún cuando no estés en tu 100%, seguir el juego, dando tu 100%.

Es por ello que la mentalidad de campeones tiene dos características primarias en:

  • La aceptación radical de la realidad (permitirse percibir la información)
  • El uso activo de la misma a favor de una construcción favorable (acción radical de aceptación)

Por eso mucho mejor que pensar en lo que va a pasar, es chequear lo que va pasando.

La habilidad del reconocer la información presente es vital. Y mientras más rápido va siendo validada y verificada, la capacidad del manejo de la frustración y de la emocionalidad, es más eficiente: ¡Todo se entrena!

Descubrirnos humanos e imperfectos y aún así merecedores de aprendizajes, evolución y celebraciones nos abre un horizonte infinito, tanto como el infinito juego que nos permitamos jugar.

Lo cual nos conduce al siguiente punto; el cuerpo como la fuente de data más importante que tenemos.

  1. EL CUERPO COMO FUENTE DE DATA

El deporte es la realización de arte con el cuerpo. Es asumir tu corporalidad tal y como viene para descubrir su máxima límite de acción y creación. Es poner a prueba quién eres constantemente en la percepción de la vida misma desde los poros de tu piel.

El cuerpo es básicamente un procesador de información. La base de datos más importante que almacenamos es la capacidad sensorial que este es capaz, tanto de percibir como de almacenar, la mayoría de las veces en forma de reacciones automáticas e inconscientes.

“Esto se debe a que nuestros cerebros no evolucionaron para reaccionar ante el mundo que nos rodea, sino para predecir lo que nos sucederá a continuación”, explica Lisa Feldman Barrett, de la Northeastern University.

En la biología se explica el manual de funcionamiento de esta máquina milagrosa llamada cuerpo humano, desde la que se sobrevive, se vive, se decide, se gestiona y se celebra o juzga la vida, desde la libertad que la consciencia de lo que ocurre nos permita.

El hecho que 95% de nuestros 70.000 pensamientos al día sean inconscientes y que
las ideas conscientes se recogen mediante el cuerpo, hace de la calidad en “la presencia” del mismo una aspiración constante en nuestra vida. Una tierra prometida a llegar y disfrutar.

Entonces cuando usamos el cuerpo de forma metodológica y deportiva repitiendo acciones técnicamente, se produce una elevación en la capacidad de reconocer nuestras sensaciones tanto internas como externas, tipificadas de tres maneras:

  • Sensaciones interoceptivas: informan sobre los procesos internos del organismo.
  • Sensaciones propioceptivas: informan sobre la situación del cuerpo en el espacio y sobre la postura.
  • Sensaciones exteroceptivas: informa sobre el medio externo. Son la vista, el oído, el gusto, el tacto y el olfato.

Con esa data es que terminamos tomando decisiones y actuando según corresponde con ellas. “Nada hay en mi intelecto que no haya pasado por mis sentidos” decía Aristóteles.

Adicionalmente sumamos que los científicos, de la Universidad de Aalto, comprobaron que cada emoción despierta reacciones en determinadas zonas del cuerpo y que esto sucede con personas de culturas muy diferentes.

Por lo tanto, concluyen los autores del trabajo que publica la revista PNAS de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, un mapa físico emocional que tiene bases biológicas y es universal.

En la integración de las variables sensoriales y emocionales se encuentra la definición de motivación humana, que es tan individual como la unicidad de cada organismo.

Justamente a ello se refiere Simon Sinek cuando establece que otro ser humano te puede inspirar, pero que tu motivación es tuya.

La motivación humana que es subyacente a sus pasiones nace del latín “motus” que da sentida a “la causa del movimiento”. Es decir que el movimiento es parte de la causa y es parte de la consecuencia también.

Aquello que se mueve se siente y aquello que se siente puede mover y puede por tanto motivar, apasionarnos o incluso es el camino a darnos cuenta que nos apasiona.

Podemos movernos por algo, algo nos puede mover o si nos movemos algo se mueve también. Está en nuestra elección y acción, hacer que pase.

Es por ello que quienes mueven el cuerpo a través de la acción física sienten la vida más viva, quienes miran a quienes se mueven a su máximo nivel, se sienten proyectados en sus propios deseos y capacidades, que quienes hacen de la actividad física conocimiento, dan cuenta del potencial de infinita sensación de bienestar al mejorar constantemente.

La evolución natural se da en movimiento, el descubrimiento de nuestras pasiones también.

Lo que no nos deja estáticos, lo que nos traslada hacia adelante, nos apasiona. Lo que nos acerca la brecha entre lo que somos, lo que vamos siendo y lo que somos capaces de ser.

Aquel que se mueve, se aleja de las exageraciones dramáticas de una información distorsionada por el miedo al desapego, el miedo a fracasar o el miedo a no ser capaces para la grandeza intuitiva que sentimos en nuestro ser natural. Avanzar es natural, repetir no.

Los intentos no son repeticiones, son evoluciones de un mismo movimiento. Es por ello que la perseverancia no es un acto de fe, sino de la certeza que trae la verificación constante de tus capacidades a través de tus sensores. Esto siendo en el deporte, evidencia metodológica para cualquier otro aspecto o área de la vida.

Los deportes, nos mueven por fuera, nos mueven por dentro, hacen protagonista al cuerpo y a nuestra capacidad de no ser perfectos y aún así ser merecedores de victorias.

Sea entonces el deporte uno de muchos puentes apasionantes hacia tus pasiones, usándolo con curiosidad, alegría y por qué no, con la intencionalidad consciente de encontrarte dignamente en un logro físico, tangible y sentido

Cotidianamente, afrontando con todo una supuesta historia de dificultades o pruebas, para transformarla en una continua historia de superación.

Que puedes y que te mereces.

Porque siempre que tu actitud te acompañe tú también eres Olimpo, tú también eres atleta, tú también eres mejora y ser tú, siempre es y será tu mejor medalla.

Maickel Melamed